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· Yurany · Psicología  · 4 min de lectura

Vacío interior

Otra forma de sentir. Otra forma de sufrimiento humano que nos aleja de la vida que se desea.

Otra forma de sentir. Otra forma de sufrimiento humano que nos aleja de la vida que se desea.

Me siento vacío… Una expresión más común de lo que parece y que escuchamos con frecuencia en alguien que sufre.

El vacío interior se describe como una incomodidad en el pecho, una sensación de que algo falta por dentro, de haberse quedado roto o incompleto. En la búsqueda desesperada por llenarlo, cualquier cosa sirve: relaciones que no sostienen, hábitos que distraen y sustancias que adormecen nuestra mente y corazón.

¿Que haces para llenar tu vacío?

En la desesperación por intentar llenarlo, vamos por la vida tomando decisiones destructivas, incluso autolesivas, con la ilusión de calmarlo o ahogarlo. Pero el vacío solo se hace más profundo, porque no se llena con unas cuantas acciones para intentar distraerlo como por ejemplo abusar de drogas, alcohol o enredarse en vínculos que hacen más daño que bien. Se necesita mucho más que eso, una conexión más humana consigo mismo.

El vacío también hace ruido, aunque a veces nos resulta más fácil hacernos los sordos.

Hacemos de todo, menos intentar comprenderlo y reconocerlo. Basta de empezar al revés. Tal vez sea momento de escucharlo, de permitir que ese vacío diga lo que tiene para contarte

Vacío interior

No existe una definición exacta de lo que es el vacío interior, sin embargo, Herron et al. (2024), describe el vacío como una experiencia angustiante donde la persona se siente perdida, desconectada de si misma o de su propósito de vida. Otros autores comparten que el vacío surge de experiencias como la soledad, insatisfacción o desconexión social.

Esta sensación de vacío puede estar presente en algunos trastornos mentales como en el caso del trastorno límite de personalidad y en la conducta suicida principalmente.

La soledad se encuentra relacionada con el vacío interior, como otro fenómeno psicológico y social que afecta la salud física y emocional de quien la percibe como algo que lo aleja de la vida que desea. Basta con sentirse solo, para pensar que hay algo que falta.

Un hueco en la mitad del pecho

En la ausencia de todo, podrías tropezar con una piedra que te sumerge en un vacío infinito, un abismo que te empuja inevitablemente hacia las garras equivocadas, donde te vuelves presa fácil de un depredador despiadado. Interpretar la soledad desde una mirada negativa, como una experiencia angustiante y desagradable nos vuelve más frágiles, más vulnerables, más propensos a caer en las manos equivocadas y aferrarnos a lo que no nos hace bien.

Sentir nada, también es sentir

El vacío interior a veces se confunde con la ausencia de emociones, como si no sintieras nada. Sin embargo, el “no sentir nada” es una forma de sufrimiento: un susurro del interior que nos revela que algo se está experimentando, aunque no sepas exactamente qué es. No siempre tenemos todas las respuestas y eso es natural; no siempre es posible. Pero ignorar ese “no se” no es tan sencillo, porque entre mas intentas evitarlo, el grita con más fuerza. Por esto, el “no se” es la entrada para reconocernos, comprendernos y habitarnos más plenamente.

Desde mi perspectiva, creo que el vacío es otra forma de sentir, ya que sentirse vacío no significa que no sientas nada, al contrario es la muestra de un corazón palpitante que sufre, vive y siente

¿Es posible llenar el vacío interior?

La terapia no busca “llenar” el vacío, sino acompañar a la persona a escucharlo y explorar lo que intenta comunicar.

Al inicio puede ser incómodo mirar aquello que evitamos pero poco a poco se empieza a reconocer el sentido de ese vacío y el significado que tiene en la historia de cada uno. Es desnudarse y permitirse ser vulnerable.

Tomar conciencia del vacío no nos hace perfectos ni resuelve por completo nuestros problemas. En ese vacío habitan nuestras experiencias y los recuerdos del sufrimiento que nos han acompañado durante mucho tiempo. No pueden simplemente olvidarse, pero sí pueden resignificarse. Como expresó Viktor Frankl en su libro El hombre en busca de sentido: “Si hay un sentido en la vida, entonces debe de haber un sentido en el sufrimiento”.

Encontrar el sentido en una experiencia dolorosa, no significa hacerla bonita ni positiva. Hay situaciones dolorosas que simplemente son así y no podemos cambiarlas. Comprenderlas no siempre trae calma, pero puede ser una forma más compasiva de mirarnos a nosotros mismos.

En el vacío entonces, reside la oportunidad de mirar hacia adentro, conectar con las emociones y experiencias internas para explorar lo que te incomoda, dandole nombre y sentido a aquello que nos causa sufrimiento e iniciar con pequeñas acciones que nos acerquen a la vida que se desea.

¿Que pequeña acción harías esta semana que te acerque a la vida que sueñas?

Con amor, Yurany.

Fuentes de inspiración:

Herron, S. J., Saunders, R., Sani, F., & Feigenbaum, J. (2024). The Psychological Emptiness Scale: A psychometric evaluation. BJPsych Open, 10(2), Article e42.

Spytska, L. (2024). A triad of interconnected feelings: pain, aggression, emptiness. BMC Psychol 12, 768

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